Una alimentación sana y equilibrada, acompañada del consumo diario de dos a tres litros de agua, ayuda al cuerpo a enfrentar las temperaturas extremas en la región occidental del país. En zonas como el estado Zulia, la intensa radiación solar, la alta presión atmosférica y el cambio climático elevan la sensación térmica hasta los 50 °C, lo que altera la dinámica cotidiana de la población.
Las altas temperaturas diarias están afectando de forma directa la rutina, la salud y la economía local. Los habitantes de ciudades como Maracaibo se ven obligados a modificar sus horarios, lidiar con las constantes fallas en el servicio eléctrico y extremar los cuidados para evitar la deshidratación.
En las últimas semanas se ha registrado un incremento en la población, según registros en los centros hospitalarios, de casos de deshidratación, mareos y fatiga crónica.
El calor interrumpe el sueño y evita el descanso profundo, lo que reduce la energía para la jornada diaria. Para mitigar los riesgos, la ciudadanía está evitando transitar entre las 11:00 a. m. y las 4:00 p. m. En el ámbito escolar, la falta de ventilación adecuada en las aulas está incidiendo de manera negativa en el rendimiento físico e intelectual de los estudiantes.
Claves de hidratación
Al referirse a los problemas de salud vinculados a las altas temperaturas, el nutricionista zuliano Braulio Arias enfatizó la importancia de mantenerse hidratado de forma consciente y constante, sin esperar a sentir sed.
«Hay que beber al menos dos litros y medio de agua al día, e incrementar la cantidad hasta los tres litros si se realiza actividad física o se trabaja bajo el sol», aconsejó Arias, quien sugirió tomar un vaso de agua al despertar y otro antes de dormir.

El especialista instó a la población a evitar las bebidas azucaradas, los refrescos, el alcohol y el exceso de café, debido a que aceleran la pérdida de líquidos e incrementan el calor corporal interno.
Alimentación ligera y sustitutos de la carne roja
Respecto a la dieta diaria, Arias recomendó optar por porciones pequeñas y platos ligeros que incluyan frutas y verduras ricas en agua, tales como patilla (sandía), melón, pepino y tomate, además de sopas livianas, ensaladas y cremas de ahuyama o papa. Se debe evitar la ingesta de alimentos fritos, calientes o pesados.
Sobre el consumo de proteínas, el nutricionista aclaró que no es estrictamente obligatorio eliminar la carne de la dieta, pero sí resulta muy aconsejable reducir las carnes rojas y las comidas grasosas durante una ola de calor.

«La digestión de la carne roja es pesada, exige más energía metabólica, eleva la temperatura interna del cuerpo y genera mayor fatiga. Además, las altas temperaturas aceleran la descomposición de estos alimentos si no existe una refrigeración óptima, lo que incrementa el riesgo de infecciones gastrointestinales», explicó.
En su lugar, sugirió sustituir la carne roja por granos como lentejas y caraotas, o por porciones moderadas de proteínas magras de fácil digestión como pollo, pavo o pescado fresco. Estas alternativas aportan alta calidad nutricional, facilitan la digestión y ayudan a mantener la masa muscular sin sumar grasas saturadas.
Fuente: Noticia al Día
Foto: Franger García








