Bajo una atmósfera de esperanza y gratitud, el pueblo marabino celebró este domingo 12 de abril, la vigésima novena edición de la procesión de Jesús de la Divina Misericordia.
La multitudinaria caminata, que partió desde la Iglesia Nuestra Señora de La Consolación en Bella Vista, recorrió la calle 77 (5 de Julio), hasta culminar en los terrenos del sector Grano de Oro, reafirmando la identidad religiosa y el compromiso social de la capital zuliana.

La procesión que movilizó a unas 100 mil personas, recorrió cerca de cinco kilómetros, desde la iglesia La Consolación en Bella Vista hasta el parque Monumental “Ana María Campos”, en los terrenos de Grano de Oro, donde a cielo abierto se ofició la eucaristía de Misericordia por Monseñor José Luis Azuaje Ayala, Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Maracaibo, junto a las imágenes de Jesús de la Divina Misericordia y de la Virgen de Betania de visita en la ciudad marabina.
La paz es un don
En su homilía Monseñor reflexionó sobre el significado de la paz, “la paz no es un saludo, la paz es un don. Es un compromiso pleno de que llevamos la paz de Cristo. No es algo que se negocia, es un don que está en el corazón”.
En esta actividad asistieron el gobernador del Zulia, Luis Caldera, con su esposa la primera dama Roselyn de Caldera, Magdelys Valbuena, presidenta del Consejo Legislativo y destacadas autoridades de la región.
El alcalde bolivariano, Giancarlo Di Martino, junto a la primera dama Ana Clara Barboza de Di Martino, acompañaron el recorrido, junto a feligreses provenientes de las 18 parroquias de la ciudad y de diversos estados del país.

Durante el evento, el mandatario destacó que la movilización no solo es un acto de fe, sino un símbolo de la unidad necesaria para consolidar a Maracaibo como el municipio modelo de Venezuela.
José Luis Matheus, presidente de la Asociación María camino a Jesús al término de la eucaristía indicó, “lo especial en esta edición ha sido la cantidad de personas que se han reencontrado con el Señor, muchas confesiones, este sábado aproximadamente 400 y este domingo aún gente en confesión, ver la alegría de un pueblo que camina con fe y con esperanza, eso ha sido lo más hermoso y especial”, señaló.

Llenos de agradecimiento
Los testimonios de fe estuvieron presentes a lo largo de la procesión; María Elena Hurtado, habitante de la parroquia Olegario Villalobos, quien contó que tiene años acompañando a Jesús de la Misericordia a lo largo del trayecto.
“Es hermoso poder participar y darle gracias a señor por la salud, por el país, por el mundo entero y que la paz siempre nos acompañe”, dijo Hurtado.
Por su parte Maritza Bohorquez, vecina del municipio San Francisco llegó temprano a la procesión porque no quería perderse de nada. “Lo que me motiva venir a esta actividad religiosa tan hermosa es el agradecimiento que le debo Jesús, porque tengo fe y creo que me sanará la artrosis que tengo en las rodillas y soy su devota fiel que cada año vengo a cumplirle”. expresó.

La devota Sol Delgado tiene dos años continuos caminando con fe gracias a su tía, quién la invitó el año pasado. “Vengo a pagar una promesa porque le pedí al señor por la salud de mi madre, ya que tiene un padecimiento de salud en sus piernas. Le pido con devoción y estoy segura hará el milagro”.
Desde la parroquia de Santa Lucia Matilde Franco y su hermana Corina Franco hicieron acto de presencia, esperaron a Jesús de la Misericordia en Grano de Oro. “Ya tenemos 15 años viniendo y es increíble como la devoción marina invade todo el lugar. Lo que nos motiva a venir es la fe que le tenemos a Jesús. Él nos ha concedido las peticiones que les hemos siempre pedido dentro de sus posibilidades y voluntad”, indicó.

El milagro que Jesús de la Misericordia le hizo a Zulay Rodríguez fue tan grande que ella está agradecida infinitamente. Hace dos años la operaron porque estaba enferma y salió excelente. Vive en el sector Cecilio Acosta. Fue a la procesión vestida como él. “Jesús me sanó y aquí estoy pagando la promesa que le hice de venir todos los años”, expresó emocionada.





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